Libertad entre arrendador y arrendatario, flexibilización de los alquileres y reducción de las prórrogas de contrato de arrendamientos. Son algunas de las medidas de la nueva ley para dinamizar el mercado de la vivienda.

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¿De qué trata la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos?

La reciente Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) (Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado del alquiler de viviendas) tiene como objetivo principal dar libertad al arrendador y al arrendatario tratando de respetar al máximo sus derechos e intereses. Una de las principales metas es flexibilizar el mercado de alquiler en España, que actualmente está muy por debajo de la media Europea, buscando el equilibrio entre las necesidades de vivienda en alquiler y las garantías que deben ofrecerse a los arrendadores.

Las medidas de la nueva ley proponen impulsar el mercado del alquiler, que ahora mismo en España es del 17% mientras que la media europea alcanza el 30%. Por otro lado, la tasa española del mercado del alquiler no se corresponde a la tasa de propiedad, que es muy elevada y reduce la movilidad de los trabajadores y provoca que haya muchas viviendas en propiedad, vacías y sin uso.

Equilibrio y libertad para favorecerse mutuamente en los arrendamientos

arrendamientos llave

La principal novedad de la reforma posibilita que las dos partes (arrendador y arrendatario) puedan pactar cuestiones fundamentales en los arrendamientos de viviendas (Libertad de Pactos para los Arrendamientos de Viviendas, Art. 4). Como ya hemos comentado inicialmente, esta medida ofrece al arrendador y arrendatario un equilibrio y libertad para favorecerse mutuamente. De esta manera se facilita que haya un entendimiento entre las dos partes, acabando con las posibles diferencias que pudiesen surgir entre arrendador y arrendatario, y favoreciendo así a que haya un acuerdo entre ambos.

Cambio de prórrogas de contrato

Otra medida que contribuye a la flexibilización de los alquileres es el cambio en las prórrogas de contrato (Cambio en los Plazos de Duración Obligatoria de Viviendas, Necesidad del Arrendador y Renuncia del Arrendatario, Art. 9.1). Lo que más llama la atención es que tras terminar el contrato del arrendamiento, la duración del cual es pactada libremente entre las partes, el arrendatario podrá renovar por 3 años mínimo y no 5 como se hacía anteriormente. Una medida que busca dar garantías a los arrendadores pero que, a su vez, puede perjudicar a los arrendatarios.

“Inmovilismo arrendatario”

Este tipo de medidas tienen como objetivo desatascar el estado de “inmovilismo arrendatario” que sufre España, que como ya se ha dicho inicialmente, es muy inferior al de la media europea. La dirección a seguir es la de fomentar las viviendas permanentes y tratar de revertir la situación y superar los efectos todavía presentes de la crisis inmobiliaria.

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