La buhardilla es uno de los lugares más íntimos y acogedores de las casas. Estos espacios suelen utilizarse como dormitorio o zona de juego, pero también pueden convertirse en salones, estudios para trabajar, cocinas o baños. Como veréis, las posibilidades son infinitas, por lo que desaprovechar esta zona sería una auténtica pena. Así que coge libreta y boli porque a continuación te presentamos las claves principales para sacarle el máximo partido a este acogedor rincón de tu hogar.

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La estructura de la estancia

La inclinación de los techos de las buhardillas suele ser uno de los aspectos que resta confort y practicidad a estos espacios, ya que puede generar cierta incomodidad en el momento de desplazarse por la estancia. El truco está en dejar los espacios de menor altura para las zonas menos transitadas. Cabe tener en cuenta que para que la buhardilla se pueda utilizar cómodamente, la parte más alta debería medir un mínimo de dos metros.

Además, puedes sacar provecho de esta irregularidad y abrir una o más ventanas en el techo, lo que te permitirá obtener una mayor luminosidad, así como unas preciosas vistas al cielo. Y si decides situar tu dormitorio en esta parte de la casa podrás contemplar las estrellas desde la cama. ¡Un auténtico lujo!

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Consigue un buen aislamiento

Al tratarse de la planta más elevada de la casa, las buhardillas están también más expuestas al frío y al calor. Por este motivo, si quieres dar uso a esta zona será de vital importancia estudiar técnicas para conseguir un buen aislamiento que nos proporcione el máximo confort.

Para aislar una buhardilla se debe atender a tres puntos distintos: el suelo, las paredes y la cubierta. Cuando el tejado esté en mal estado y se detecten filtraciones esta última deberá rehabilitarse desde el exterior, instalando las correspondientes capas de impermeabilizante y aislante.

La decoración de la buhardilla

Sea cual sea la función que le des a tu buhardilla, si quieres conseguir establecer equilibrio y armonía en el conjunto de tu hogar, es recomendable que la decoración de esta zona vaya en concordancia con el resto de la vivienda. De este modo, las tonalidades, texturas y el estilo de los muebles deberán ser parecidas a las de otras habitaciones.

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Teniendo en cuenta que las buhardillas no suelen presentar una luminosidad abundante, apostar por el blanco será todo un acierto, ya que obtendrás una mayor sensación de amplitud y frescura. Además, optar por este tono como dominante te proporcionará una gran libertad en la elección del mobiliario y los accesorios, ya que el blanco combina con todo.

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Sin embargo, si quieres conseguir un estilo rústico, será recomendable decorar la buhardilla con colores cálidos y materiales naturales, como la madera o la piedra. Una buena opción para aportar la calidez deseada a la estancia será mantener al natural los detalles de madera de la estructura de la casa, como por ejemplo las vigas del techo.

 

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