En el mundo laboral se entiende la eficiencia como la capacidad de obtener los resultados utilizando los menores recursos posibles. Si adaptamos esta definición en términos de eficiencia energética, el hogar que consiga utilizar menos energía en el día a día será más eficiente. Es decir, que, se debe de conseguir consumir la menor cantidad de energía por hora. Para que una vivienda tenga la mayor eficiencia energética posible hace falta que esté preparado y para ello vamos a daros algunos consejos.

Puertas y ventanas

Las puertas y las ventanas son las partes de la casa más conflictivas en cuanto a fuga de energía. El frío o el calor se filtran a través de los cierres, bajando la temperatura del piso en invierno o subiéndola en verano. Es importante contar con puertas y ventanas de calidad, con cierres herméticos y buen aislamiento térmico para mantener la temperatura del piso estable. De lo contrario puede ser complicado y la eficiencia energética empeorará.

El doble cristal te permitirá que el frío o el calor no se cuelen a través de él y a su vez, no dejará que la temperatura del interior escape con tanta facilidad. Tanto en puertas como en ventanas, los materiales como la madera o el metal con rotura de puente térmico son ideales para que el aire no se filtre por las rendijas. Una persiana nueva y de calidad acabará de ayudar a mantener tu casa a una temperatura estable.

Carbón, Gasoil o Gas natural

A la hora de calentar el agua y el hogar existen sistemas que funcionan con la energía del carbón y del gasoil o otros que funcionan con gas natural. Las calderas con mayor eficiencia energética, son las de gas natural. Si tu caldera tiene más de 10 años, renovarla por una de nueva generación te ayudará a reducir bastante el gasto energético.

La calefacción es otro de los puntos más críticos del hogar. En invierno el consumo de calefacción se dispara. Disponer de un termostato para poder regular con precisión la temperatura del hogar evita gastos innecesarios. Sustituir los radiadores de gasoil e instalar un sistema de calefacción alimentado por gas natural es una forma de mejorar la eficiencia energética de tu hogar.

Y se hizo la luz

La iluminación también es otro de los puntos donde el consumo energético del hogar se puede reducir con facilidad. Las bombillas incandescentes dieron paso a las de bajo consumo y desde hace ya un tiempo han aparecido al mercado la iluminación LED. Una casa con mayor eficiencia energética contará siempre con luces LED. Tienen una durabilidad mucho mayor y un consumo infinitamente menor que otros tipos de luz.

Eficiencia energética

Y hablando de luz. No hay nada más limpio y con mayor eficiencia energética que las energías renovables. Instalar placas solares y aprovechar la energía de la luz del sol para alimentar tu hogar es, sin duda, un opción más que válida. El futuro del planeta pasa por un consumo responsable y las energías renovables están gritadas a comandar la revolución energética. Si quieres luchar al lado de las renovables, no te lo pienses más.

Eficiencia energética: La mayor de las inversiones

Puertas, ventanas, sistemas de calefacción, agua y luz. Todo ello puede ayudar a rebajar sustancialmente el consumo de tu vivienda, pero cuando hablamos de aislamiento térmico del hogar, estamos jugando a otra liga. Paredes, suelos y techo. Hacer que la casa esté recubierta de material aislante y de calidad para que mejore drásticamente la eficiencia energética, no es nada fácil. Requiere de una gran inversión pero sin duda, sus resultados son los esperados.

La mayoría de los edificios construidos hoy en día ya cuentan con un buen aislamiento para así mejorar su calificación energética. No obstante, en edificios antiguos, una reforma integral puede ayudar a dar el salto a la categoría de oro. Para vender un piso, es necesario contar con un certificado de eficiencia energética que nos dice lo preparado que está el hogar en cuanto a ahorro de energía. Una mala calificación energética puede ser un hándicap a la hora de vender piso. Puede incluso hacer bajar el precio del inmueble. Es por ello, que una fuerte inversión para reformar tu piso y mejorar la eficiencia energética ahora, puede reportarte grandes ventajas en un futuro.

La Eficiencia energética en nuestras manos

Por mucho que se apliquen todos estos cambios a un hogar, al final quien acaba consumiendo más o menos energía son los hábitos. Dejarse todas las luces de la casa encendidas, duchas eternas o un uso excesivo del aire acondicionado o la calefacción harán que el consumo incremente. Si las malas costumbres aumentan el consumo las buenas prácticas pueden ayudar a rebajarlo. Subir las persianas durante el día y bajarlas durante la noche, cerrar el grifo mientras nos cepillamos o enjabonamos… Es evidente que todas las reformas realizadas ayudan a reducir el consumo, pero está en tus manos que este sea responsable.

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