Una vez mezclados el agua y el jabón, el mejunje ya está listo para convertirse en burbuja. Si el aire sopla constante y favorable, la burbuja empieza a crecer, a ensancharse y a ganar volumen. De repente, sin aviso previo, la burbuja estalla. Este mismo proceso fue el que vivió el mercado inmobiliario con la burbuja inmobiliaria.

Creció, creció y creció hasta explotar, provocando la mayor de las recesiones económicas desde 1929. Con este símil tan gráfico hemos querido empezar esta entrada del artículo en la que trataremos de explicar las causas y las consecuencias de la burbuja inmobiliaria.

Causas de la burbuja inmobiliaria

La discusión está servida. En cuanto no existe un factor único que explique las causas de cualquier desastre, salen a la luz miles de opiniones dispuestas a resolver el problema. Sin embargo, la especulación y la laxa política crediticia llevada a cabo por los bancos, son los factores más extendidos para explicar el Boom de la burbuja financiera e inmobiliaria.

1. Especulación del sector inmobiliario

– Invierte en el ladrillo, es un valor seguro.

– ¿Pero no están muy caros los pisos?

– Tranquilo, su precio siempre sube.

Miles de conversaciones como esta o similares, se produjeron en España entre finales de los 90 y principios de los 2000. La verdad es que no podemos culpar a sus protagonistas. Si la teoría se basaba en sus experiencias personales, nada de lo que dijeron era mentira.

El precio de la vivienda llevaba años creciendo sin parar, y la especulación inmobiliaria se convirtió en una forma fácil de hacer dinero. El comprar piso barato para vender más caro por medio de las inmobiliarias, se convirtió en comprar caro para vender muy caro. Con el tiempo evolucionó a comprar muy caro para vender por encima de sus posibilidades, hasta que alguien pagó el pato.

2. American Dream – Acceso a la financiación sin límites de importe ni de cantidad de inmuebles

Un cochazo, un piso en la ciudad y una casa de veraneo a 1ª línea de mar. Hasta hace poco, el sueño americano era posible para todo el mundo. Durante la burbuja inmobiliaria los bancos ofrecían créditos a tipos de interés muy competitivos sin hacer demasiadas preguntas. La conjetura económica favorable, junto con el pensamiento de que el valor de los pisos nunca bajaría, hizo que los bancos relajaran su política de riesgos.

burbuja inmobiliaria

El clima de bonanza económica, la disponibilidad de liquidez y los informes que confirmaban el buen estado de las entidades financieras, hizo que mucha gente pudiera vivir por encima de sus posibilidades con créditos hipotecarios que no podían pagar, lo que después se convertirá en una crisis financiera.

3. IPC vs Precio de la vivienda

La economía iba viento en popa. El IPC y los salarios crecían a ritmos similares, marcando incrementos anuales del 3%. Sin embargo, pese al aumento de poder adquisitivo y de calidad de vida, el precio de la vivienda subía mucho más deprisa y llegó a marcar incrementos anuales del 17%.

El problema era evidente, la vivienda se encarecía 6 veces más rápido que los salarios. Una burbuja inmobiliaria que con el tiempo acabó siendo insostenible.

Consecuencias de la burbuja inmobiliaria

La explosión de la burbuja inmobiliaria ha tenido graves consecuencias para la economía española. El tocho dejó de ser el negocio principal de nuestra economía. Los especuladores dejaron de invertir en vivienda, y muchos de los que vivían del sector, se quedaron, sin previo aviso, de patas a la calle.

De la burbuja inmobiliaria a la gran recesión

Donde dije digo, digo Diego. Aquellos que antes se peleaban por comprar y revender inmuebles, perdieron el interés. Aquellos que vivían el falso sueño americano dejaron de hacerlo de golpe y porrazo. Sin capacidad de pago, la casa en la playa dejó de ser algo indispensable.

Los bancos, sin pedirlo ni quererlo, se quedaron con un amplio stock de viviendas vacías y devaluadas que generaron gran cantidad de pérdidas y, para intentar reequilibrarse de nuevo, aplicaron estrictas políticas de crédito.

El estallido de la burbuja inmobiliaria, dejó muy tocado uno de los principales sectores productivos de la economía española. La tasa de paro subió en picado y los ingresos medios de los hogares españoles disminuyeron. Como consecuencia, el consumo de la mayoría de bienes y servicios se redujo, afectando a otros sectores de la economía y agravando aún más el problema.

La caída de los precios

Tras petar la burbuja inmobiliaria, la cantidad de demanda de inmuebles disminuyo, mientras que la oferta aumentó. Según la ley de la oferta y la demanda, nos encontrábamos en un punto de exceso de oferta. Existía una gran cantidad de pisos vacíos a precios desorbitados y muy poca cantidad de usuarios que quisieran comprarlos con estas condiciones. Como consecuencia, el precio de los inmuebles por metro cuadrado disminuyó año tras año para que la demanda de estos incrementase perdiendo millones de euros.

burbuja inmobiliaria

Fuente: INE

Desde finales de 2007 a 2013, el precio medio de la vivienda sufrió un descenso de más del 25%. Esta caída de los precios, ayudó a reactivar la demanda de inmuebles y a que el sector se empezara a recuperar poco a poco.

Tras la fuerte caída, los precios se estancaron en su punto más bajo, y más tarde experimentaron una leve subida hasta día de hoy con la crisis del coronavirus. Así que vamos a quedarnos con lo positivo.

¡Encuentra tu inmueble ideal en Housfy!

Si te parece interesante, ¡compártelo! 👍