Cuál es el interés fijo de una hipoteca y cómo se calcula

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La inflación que estamos viviendo a nivel económico aumenta las posibilidades de una subida de tipos para combatirla (como el ascenso del euríbor), algo que podría generar una subida de las hipotecas variables. Por esa razón, es interesante conocer cuál es el interés fijo de una hipoteca para saber si optar por él. En el artículo de hoy te vamos a explicar qué es una hipoteca fija, cómo se calcula y en qué se diferencia de la hipoteca a interés variable.

¿Qué es una hipoteca a interés fijo?

Una hipoteca a interés fijo es aquella a la que se le aplica el mismo tipo de interés siempre, es decir, durante todo el préstamo. Esto conlleva que siempre se pague la misma cuota mensual, ya que no depende de ningún índice de los mercados financieros (como el euríbor) y, por ende, el interés será siempre el mismo. Por otro lado, suelen tener plazos que oscilan entre los 10 y 30 años.

Diferencias con la hipoteca variable

La hipoteca fija se diferencia de la variable en que, esta última, se compone por un diferencial fijo más un índice de referencia, que suele ser el euríbor. Es por ello por lo que la cuota a pagar en la variable puede fluctuar (subir o bajar) en función del índice de referencia.

La ventaja principal de la hipoteca fija es saber lo que cuesta cada mes, generándose más seguridad en el momento de pagar. Esto con la variable no ocurre. Asimismo, las hipotecas fijas acostumbran a ser menos costosas a largo plazo, ya que suelen ser préstamos con plazos menores que las variables.

A pesar de ello, la hipoteca fija también presenta una serie de desventajas en comparación con la variable. La primera de ellas es que con el interés fijo la cuota mensual suele ser más alta al inicio, ya que se busca pagar menos a lo largo del préstamo porque se espera que suban los tipos de interés. Además, si los tipos bajan, se acabaría pagando más por la hipoteca que si se hubiese contratado una hipoteca a interés variable.

¿Se puede cambiar el interés de nuestra hipoteca?

La respuesta es sí, se pueden modificar las condiciones. Existen dos formas:

  • Por novación. Se trata de cambiar las condiciones de la hipoteca con tu banco actual. Si se pasa de tipo variable a tipo fijo también se puede ampliar el capital y/o el plazo. Con este proceso te expones a aceptar los términos del préstamo hipotecario a tipo fijo que tenga la entidad.
  • Por subrogación. Se trata de traspasar la hipoteca de un banco a otro. Con ello no se puede modificar el importe ni el plazo de la hipoteca, pero sí se puede cambiar de tipo variable a fijo.

Llevar a cabo este proceso con una de las dos fórmulas no es gratuito, se debe pagar una comisión que se especifica en el contrato del préstamo.

Factores a tener en cuenta

A la hora de ver qué tipo de interés te interesa y si la hipoteca fija es la ideal para ti, hay que tener en consideración una serie de puntos, a parte de conocer que se aplica el mismo tipo de interés toda la vida:

  • Plazo de devolución. Las hipotecas fijas suelen ofrecer un plazo de devolución más reducido que las variables, limitándose la posibilidad de tener cuotas más reducidas.
  • Cuota. La hipoteca fija suele presentar una cuota más alta porque la tendencia de estos años del euríbor ha ido a la baja. Sin embargo, es algo que parece que puede variar en la actualidad por culpa de la inflación. No obstante, es importante que, si tenemos una hipoteca fija, contemos con estabilidad económica para hacer frente a las cuotas.

Cuál es el interés fijo de una hipoteca

Ponte en el caso de que tienes una hipoteca de tipo fijo al 2% de 180.000 a 20 años, es decir, 240 meses (240 cuotas) y quieres conocer el cálculo de los intereses de esa hipoteca. Deberías seguir la siguiente fórmula:

Cantidad pendiente de amortización x tipo de interés / 12

Siguiendo el ejemplo, se tiene que calcular así:

  • 1ª cuota: 180.000 x 0,02 / 12 = 300 € de interés
  • 2ª cuota: 179.700 x 0,02 / 12 = 299,5 € de interés
  • 3ª cuota: 179.400,5 x 0,02 / 12 = 299 € de interés

Y así sucesivamente hasta las 300 cuotas.

En resumen, la hipoteca fija te ofrece la seguridad de que siempre vas a pagar lo mismo y te protege de posibles subidas de los tipos de interés. Esto, a su vez, implica que en ciertos momentos pagues más que gente con tipo variable en caso de que los tipos de interés bajen.

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