Que a veces ser beneficiario de una herencia sale caro, es un hecho. Al recibir una herencia el heredero tendrá un plazo de treinta días naturales para aceptar una herencia a beneficio de inventario. Este plazo empieza a contar desde que el heredero conoce su condición. Pero muchas veces nos encontramos con situaciones que no esperábamos y nos hacen plantearnos querer renunciar una herencia: problemas con Hacienda, deudas, pagos a afrontar…¡Un verdadero caos!

Esta situación, asimismo, puede agravarse cuando la economía en casa está ajustada y no puedes ocuparte de muchos problemas económicos. En este sentido, la crisis económica y las sucesivas subidas de impuestos han hecho que un heredero pase de la alegría a la tristeza en un momento. Es más, en los últimos años son muchas las personas las que han decidido renunciar a una herencia. Según el medio Libre Mercado, los herederos renunciaron al 9.5% de las herencias que se dejaron en España dentro del plazo de renuncia.

¿Qué hago si quiero renunciar a una herencia?

Si te has encontrado con la situación de que un familiar tuyo ha fallecido y te ha dejado una herencia que no quieres, seguramente te habrás hecho esta pregunta.

Un heredero se puede encontrar ante dos situaciones. Por un lado, que sea capaz de hacer frente a las obligaciones tributarias que le exige Hacienda, y por lo consiguiente, asuma los bienes. Y, por otro lado, que el heredero no se vea capaz de hacer frente a las facturas que el fallecido le ha dejado y tenga que rechazar dicha herencia.

Renunciar a Herencia

Fuente: Hogarmanía

Una de las formas más simples para llevar a cabo la renuncia es mediante la conocida “repudiación”. Según la Enciclopedia Jurídica, la repudiación de una herencia es “la declaración de voluntad por la que el llamado a la herencia manifiesta de forma expresa y formal su voluntad de no aceptarla”. Lo que esto quiere decir es que para Hacienda el renunciante nunca ha sido dueño de dichos bienes.

Para llevar a cabo este procedimiento, es imprescindible ir ante un notario y dar la orden del rechazo. Asimismo, es importante saber que no se puede renunciar parcialmente la herencia, sino a su totalidad.

¿Qué pasa con la herencia?

Muchas veces, aquel heredero que no puede hacer frente a los bienes, lo que hace es cederla a otro de los familiares. La gran diferencia es que, en este caso, el heredero tributará como si hubiera adquirido dicha herencia, pero el que la he recibido, a su vez, deberá tributar como si hubiese cogido una donación.

No en vano, es imprescindible atender al testamento. Lo que queremos decir es que, si el testamento indica que, en caso de rechazo, la herencia pasará a otro miembro en concreto de la familia, el heredero deberá seguir lo estipulado en el escrito. Por el contrario, si no queda nada escrito, la herencia se repartirá entre los miembros de la familia.

Finalmente, si nos encontramos ante una herencia sin testamento, los herederos serán aquellos parientes siguientes a los que han heredado en su origen.

¿Cuándo puedo renunciar a ella?

El caso de renuncia puede realizarse en cualquier momento, siempre y cuando la persona ya haya fallecido, ya que, según el Código Civil, nadie puede renunciar a una herencia “sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia”.

A pesar de que la renuncia puede realizarse en cualquier momento, es recomendable hacerla antes de que prescriba el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Lo que ocurre si se hace después de que prescriba, es que, a efectos fiscales, la ley lo ve como una donación al resto de herederos, por lo que hay que hacer frente al impuesto correspondiente.

A modo de conclusión, si has recibido una herencia y no puedes hacerle frente, ¡no te alarmes! Para todo hay soluciones, y esto no podía quedarse atrás.

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