Cuando uno piensa en comprar casa con piscina, lo primero que le viene a la cabeza es tumbona, sol veraniego y aire libre. Sin embargo, cuando el frío acecha, estamos 6 meses mirando la piscina con recelo y esperando que el calor venga de nuevo. Pero, ¿por qué conformarse con todo lo bueno de una piscina sólo la mitad del año? Con una pequeña reforma podrás disponer de una piscina cubierta y disfrutar de tus amigos, el relax y los chapuzones cualquier día del año a cualquier hora.

¿Listo para comprar casa con piscina?

Tipos de piscina cubierta

De piscinas cubiertas podemos encontrar de muchos tipos. Desde piscinas de interior de alto standing con suelos abatibles, hasta piscinas cubiertas con paneles situadas en el exterior del hogar. Vamos a ver que reformas podemos hacer en el hogar para convertir una piscina convencional en una piscina cubierta.

Cubiertas telescópicas para piscina

Se trata de unos módulos con estructura de aluminio que encajan unos dentro de otros. Se deslizan por el suelo gracias a sus pequeñas ruedas hasta dejar la piscina cubierta o totalmente abierta al aire libre. Los paneles suelen ser fabricados de plástico duro, y pueden ser transparentes, ahumados o incluso oscuros. Es una estructura ideal si queremos cubrir una piscina mediante reformas económicas.

Piscinas cubiertas de techo móvil

Podríamos decir que son la evolución de las piscinas telescópicas. Aquí lo único que se cierra y se abre es el techo y puede hacerse tanto manual como automáticamente. A diferencia de las cubiertas telescópicas, aquí las paredes o la estructura lateral es fija. Esta, suele formar parte de la casa. Se realiza una reforma integral de ampliación construyendo un módulo fijo adjunto a la casa con un techo móvil y de este modo se disfruta la piscina durante todo el año.

Piscina cubierta

Suelos abatibles

A simple vista puede parecer una sala con un suelo de madera de alta calidad. O puede parecer una tarima en medio de la sala de estar. Sin embargo, con un clic en el botón del mando se produce la magia. El suelo de madera puede abrirse doblándose y la tarima puede partirse en dos deslizándose. Como resultado, ambos dejan a la vista una piscina cubierta dentro del domicilio.

Si queremos una piscina cubierta, no es la obra más sencilla ni la más barata. Las opciones anteriores pueden ser mucho más rápidas e igual de funcionales. Sin embargo, el glamour que aportan este tipo de reformas integrales en el hogar, no lo dan ni los techos móviles ni las cubiertas telescópicas.

Piscina cubierta con climatización

Algunos de los paneles con los que se construyen estas estructuras están pensados para almacenar el calor y hacer que el baño en invierno sea lo más apetecible posible. Sin embargo, no hay color, cuando comparamos una piscina cubierta con climatización y una sin. Pese a que todo está preparado para mantener la temperatura dentro del recinto, es necesario que este se ventile constantemente. Esto puedo provocar que recinto y agua se enfríen y que por mucho que sea una piscina cubierta no nos apetezca bañarnos. Con una piscina climatizada, es evidente que esto, nunca te pasará. Incluso te diremos que preferirás estar dentro que fuera.

Ahorro de energía

Una piscina cubierta te lo da todo multiplicado por dos. Por un lado, podrás disfrutar de todas sus ventajas el doble de tiempo. Una vida más saludable, momentos de relajación y liberación a cualquier época y pasar más rato con amigos y familia. Por el otro lado, tu casa tendrá mucha más eficiencia energética ya que lograrás reducir sustancialmente el consumo de agua. Una piscina cubierta te permitirá no tener que vaciarla y rellenarla una vez al año. Con una sencilla labor de mantenimiento el agua podrá durar mucho más tiempo y eso tu bolsillo lo acabará notando.

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